En la basílica de San Pablo Extramuros, los participantes en la conferencia ecuménica «Llamados a la esperanza» rezan por la paz. Karram: «Esta ocasión nos brinda la oportunidad de conocernos, viendo la riqueza de cada persona, de cada Iglesia»
“Hoy más que nunca, en el mundo en el que vivimos, tan lleno de divisiones, tragedias, conflictos, donde las personas no dialogan, reunirse tiene un significado muy grande”
Margaret Karram, presidenta del Movimiento de los Focolares, comentaba así a los medios de comunicación vaticanos la oración ecuménica por la paz y la reconciliación celebrada el jueves 27 de marzo, en la basílica de San Pablo Extramuros.
Un largo camino
El evento forma parte de la conferencia «Llamados a la esperanza – protagonistas del diálogo», una importante ocasión de encuentro entre fieles de veinte Iglesias cristianas de más de cuarenta países de cuatro continentes. El compromiso en el campo del ecumenismo, llevado a cabo por los Focolares desde hace más de cuarenta años, adquiere un carácter especial en este año jubilar, gracias también a la conferencia: permite reunirse «con alma de perdón, de reconciliación, porque eso es lo que nos falta», explicó Karram:
“Es un largo camino, seguro, pero esta ocasión nos da la oportunidad de conocernos, de ver la riqueza de cada persona, de cada Iglesia, y esto nos hace estar más unidos”
Tras las huellas de San Pablo
En la segunda jornada de la conferencia, que concluyó el 29 de marzo, los participantes peregrinaron a la basílica de San Lorenzo y a la abadía de Tre Fontane, antes de un momento de oración ecuménica en San Pablo Extramuros.
La peregrinación tenía, por tanto, este significado de encarnar el «deseo de caminar juntos, de hacer este mismo camino también aquí en Roma, pidiendo perdón por nuestras divisiones, por habernos hecho sufrir mutuamente durante estos siglos», dijo la presidenta del Movimiento de los Focolares.
Una figura inspiradora en este sentido es sin duda San Pablo, el hombre «de la conversión, que también entonces proclamó a Jesucristo con todas sus fuerzas, con valentía». Siguiendo sus pasos, «debemos tener la valentía de proclamar que Jesús es lo que nos une, Jesús es nuestra esperanza en este Jubileo», prosiguió. Así, los fieles pudieron experimentar la belleza del encuentro con Dios en cada iglesia, detenerse en la oración.
«Creo que a veces también nos falta tiempo para estar en silencio, para adorar, para contemplar. Hay muchas cosas que nos unen y esto también nos da valor, aumenta nuestra fe», concluyó Karram.
Testigos de los orígenes
Entre los participantes en la conferencia, llegados de todo el mundo, había también figuras que dan testimonio de la historia del Movimiento, como Callan Slipper, sacerdote de la Iglesia anglicana, profundamente comprometido en el diálogo entre cristianos en el Reino Unido. Estuvo presente en el encuentro de Londres donde, hace muchos años, Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, sintió un fuerte deseo de comprometerse en el ámbito ecuménico.
«Chiara vio a mil personas delante de ella, que eran de todas las Iglesias», relata el sacerdote, y allí sintió un profundo sentimiento de amor y unidad entre todos los miembros de aquella reunión.
«La realidad de la Iglesia que vivimos es la de Jesús acogiéndonos en el seno del Padre, a través de nuestro amor mutuo», explicó el padre Callan.
Aquel encuentro, vivido por Chiara de forma profética, «abrió también una visión acerca de cómo vivir el ecumenismo», una vida divina que compartir con todos, el «ecomunismo del pueblo», que se hace carne a través del diálogo en la vida cotidiana de los individuos. En tiempos de conflicto, «la única forma realista de alcanzar la paz es generar relaciones que sean verdaderamente profundas y amorosas», afirmó el sacerdote y añadió:
“Hace falta realmente el ecumenismo para cambiar la realidad que vive la Iglesia, para que se parezca más a lo que Dios quiere, pero no sólo por nuestro bien, sino porque el mundo necesita este tipo de amor, un amor mutuo que transforme las relaciones y sea verdaderamente capaz de traer la paz”
Unidos para trabajar juntos
Son tantos los desafíos que esperan a las Iglesias cristianas en este preciso momento histórico de tensiones, que se hace evidente la necesidad de unirse para trabajar juntos. Como en Filipinas, donde el movimiento ecuménico está comprometido «en el cuidado de la creación», explicó a los medios de comunicación vaticanos Julius Batista, pastor de la Unión de las Iglesias Metodistas.
El religioso destacó su cercanía al Santo Padre en estos momentos: «La mayoría de la población de Filipinas reza por el Papa para que se recupere pronto. Es muy importante venir a reuniones como ésta – comentó el obispo Charles May, de la Iglesia Anglicana de Sudáfrica – porque te enteras de lo que hacen otros países en el ámbito ecuménico. El ecumenismo tiene que ver con la unidad en Cristo, el amor de Cristo por el otro y el conocimiento de que Cristo no está dividido. La imagen de Dios es real cuando nos reunimos».